EL CUENTO DE PILAR: HOY, PERICO PINOCHO

Ji, ji, ji, niños y niñas, padres y madres, abuelos y abuelas, tíos y tías, amigos y amigas, árboles y árbolas... Aquí estoy de nuevo y de nueva para contaros un cuento y una cuenta. Esta vez os voy tratar una historia muy triste, la de un niño que se llamaba Pinocho. Pi-no-cho, Pi-no-cho, Pi-no-cho... ¿os recuerda este nombre a otro? ¿Tal vez a alguno muy cercano? ¿Al de alguien que ha gobernado mucho tiempo? Bueno, ji, ji, ji... Más tarde os hablaré de ello. Ahora, voy con el cuento.
Erase una vez un carpintero llamado Gepetto. No confundir con el padre Repetto que está en la Catedral. Este era carpintero, no deán. Gepetto estaba afiliado al partido socialista, como buen y honrado trabajador, y era seguidor de una tal Pilar Sánchez porque él tenía madera de buena persona. Madera, ¿lo pilláis? Como era carpintero tenía madera, ¿lo pilláis? ¿Que no? Iros a la porra. Qué poco sentido del humor. Bueno, sigo. Resulta que Gepetto recibió el encargo de hacer un muñeco de madera que pareciese de verdad y se puso a trabajar toda la noche hasta que se quedó dormido. Bueno, la verdad es que se puso a ver un programa de Onda Jerez y se quedó frito el pobrecito. Cuando dormía, un hada madrina y un grillo llamado Castito se presentaron en su taller y le dieron vida al muñeco de madera porque Gepetto (no confundir con el padre Repetto) quería ser padre y podía porque nunca se había comido un colín. Gepetto se puso muy feliz y lo celebró por todo lo alto. Llamó a los amigos de la asamblea del partido y montaron una barbacoa en la playa de Valdelagrana. Por fin era padre de un niño y ya podría incrementar la lista de militantes del PSOE, eso sí, afines a la tal Pilar Sánchez. Hubo fiesta en la playa hasta la madrugada. Fueron felices, cantaron la internacional versión hip-hop con Irene Cansa en plan cheerleader, y abuchearon continuamente a esa persona cuyo nombre se parecía, al menos en sílabas, al de Pi-no-cho. Hasta que a un imbécil se le ocurrió pedir más leña para la barbacoa y a otro imbécil se le ocurrió coger a Pinocho, que para entonces ya estaba dormido, y echarlo a las brasas de la barbacoa, que se había quedado sin carbón. Para Gepetto, aquellas chuletas tuvieron un sabor muy familiar..." Y colorín, colorado, ese es el color del partido más votado.
La próxima semana (o cuando sea):
LOS TRES CREDITOS, perdón, LOS TRES CERDITOS




Josè Emiliano Lino Hernandez dijo
Tienes razon da risa pero no puedo diferenciar su cara se parece a la de Peje.Perico pinocho jajajajajajajajajaja gracias por presentarme el libro me gusto mucho adios y las otras personas que lo lean esta divertido adios.
14 Enero 2007 | 02:10 AM