UN DÍA CON EL TURRONERO
Queríamos saber cómo trabaja sobre el terreno este insigne empresario que ha convulsionado la economía jerezana. Le pusimos un espía y lo encontramos a primera hora de la mañana el plena Avenida Alvaro Domecq, junto a las oficinas de su empresa, a pie de calle, con un micrófono inalámbrico colgado del cuello y con un enorme camión con las puertas abiertas a sus espaldas, al más puro estilo de vendedor de turrón o de charlatán de tómbola de feria. Un espectáculo verle trabajar. Encendimos nuestros micrófonos y esto fue lo que grabamos:
“Vamos señora y señore, vamos… que estamos regalando, regalando, oigan. Que no estoy ofreciendo ni una ni dos, ni tres ni cuatroooo… sino cinco, ¡cinco! Cinco parcelitas en la Sierra de San Cristóbal, con vistas a Jeré, a la Sierra, al mar y hasta a Chiclana… Vamos señores que esta oferta me la quitan de las manos… Cinco parcelitas por el precio de una y completamente recalificadas ya, listas para construir… A ver, secretario, ese señor que se encuentra junto a la limusina con un maletín y gafas negras, mire usté que le estoy ofreciendo negocio del bueno, como en ninguna otra parte de España, aquí está el turrón, señora y señore. ¿Qué, secretario, ¿dice que sí el señor? Pues adjudicado este lote de parcelitas en la Sierra de San Cristóbal al señor de las gafa negras…”
Segundos más tarde:
“…pasamos al siguiente lote, señora y señore, compuesto de un parque empresarial entero con helipuerto, fábrica de queso y gaseoducto, por un precio sin competencia y con la aprobación inicial en Plan General en el bote… Este lote lo cambio por un Plan Parcial en las afuera de gran capital o cantidad equivalente. A ver, secretario, quién tenemo por ahí que no quiera desaprovechá esta oportunidad de hacerse de oro, vamos que estamo regalando hoy, estamo tirando la casa por la ventana y a quien compre hoy le voy a regalá además un coche matriculao en Gibraltá y un juego de ollas de cocina al vapor…”
Así continuó toda la mañana y luego cerró las puertas del camión y se fue con la música a otra parte, no sin antes tratar de ofrecernos algo de su mercancía: “¿Ustedes no quieren nada, un terrenito cerca de la playa o un bajo comercial para un supermercado? Tengo unas ofertas de fin de año que me las están quitando de las manos. A ver, secretario, toma nota de estos señore que seguro compran algo”. Y el jodío acabó vendiéndonos una plaza de toros con torero promesa con la que no sabemos qué vamos a hacer. Al final, nos convenció, nos sacó las perras y encima acabamos cantando al unísono:
“¡Queremos turrón, turrón, turrón! ¡Queremos turrón, turrón, turrón! Pero mira que sea buena persona… ¡Queremos turrón, turrón, turrón! Buena persona…”




El Capitán Trueno dijo
Una pregunta: ¿Por qué en la cabecera poneis blog en las narices de la Pelayo?
Y otra, ¿han leido vuestras mercedes el sumario de la Operación Karlos? ¿no?
Pues es un best seller como se publique.....
15 Diciembre 2006 | 04:04 AM