
El nuevo programa estrella de TELE Lollán, Cambio Radical, se ha estrenado con no poca polémica. Este reality, en el que los participantes se someten a incontables operaciones quirúrgicas, estaba esta mañana en boca de muchos jerezsanos, pero también en las oficinas de El Defensor del Ciudadano, que ha decidido enviar una carta a Cabañas, el jefe político de Mega Pili para pedir la retirada del programa porque "incita a los ciudadanos a intervenirse para conseguir la felicidad, e incluso a pactar con Pacheco. Y lo que es más escandaloso, a romper el parto por un quítame allá estas balas de paja del Circuito”. Mega Pili ha afirmado que se pensaba operar en la sede de la GMU, pero como allí todavía huele a extraño, que lo hizo en casa de su peluquera, y que tiene previsto un retoque a partir del 27 de mayo.
Agustín Levántate Lázaro ha remitido hoy una carta a Paco Cabañas en la que asegura que en este espacio "se trata de forma circense algo tan serio como son las intervenciones de cirugía estética y política", transmitiendo al espectador la sensación de que este tipo de operaciones son "sencillas y lúdicas", cuando la realidad es que al menos el 5% de ellas no obtienen los resultados deseados y a veces se convierten en negligencias y lleva a pactos contra natura, digestiones pesadas, halitosis y hasta el Parto de los Montes. Y es que Mega Pili, nunca se planteó llevar el look que le ha quedado después de la ruptura del Parto.
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Ji, ji, ji, niños y niñas, padres y madres, abuelos y abuelas, tíos y tías, amigos y amigas, árboles y árbolas... Aquí estoy de nuevo y de nueva para contaros un cuento y una cuenta. Esta vez os voy tratar una historia muy triste, la de un niño que se llamaba Pinocho. Pi-no-cho, Pi-no-cho, Pi-no-cho... ¿os recuerda este nombre a otro? ¿Tal vez a alguno muy cercano? ¿Al de alguien que ha gobernado mucho tiempo? Bueno, ji, ji, ji... Más tarde os hablaré de ello. Ahora, voy con el cuento.
Erase una vez un carpintero llamado Gepetto. No confundir con el padre Repetto que está en la Catedral. Este era carpintero, no deán. Gepetto estaba afiliado al partido socialista, como buen y honrado trabajador, y era seguidor de una tal Pilar Sánchez porque él tenía madera de buena persona. Madera, ¿lo pilláis? Como era carpintero tenía madera, ¿lo pilláis? ¿Que no? Iros a la porra. Qué poco sentido del humor. Bueno, sigo. Resulta que Gepetto recibió el encargo de hacer un muñeco de madera que pareciese de verdad y se puso a trabajar toda la noche hasta que se quedó dormido. Bueno, la verdad es que se puso a ver un programa de Onda Jerez y se quedó frito el pobrecito. Cuando dormía, un hada madrina y un grillo llamado Castito se presentaron en su taller y le dieron vida al muñeco de madera porque Gepetto (no confundir con el padre Repetto) quería ser padre y podía porque nunca se había comido un colín. Gepetto se puso muy feliz y lo celebró por todo lo alto. Llamó a los amigos de la asamblea del partido y montaron una barbacoa en la playa de Valdelagrana. Por fin era padre de un niño y ya podría incrementar la lista de militantes del PSOE, eso sí, afines a la tal Pilar Sánchez. Hubo fiesta en la playa hasta la madrugada. Fueron felices, cantaron la internacional versión hip-hop con Irene Cansa en plan cheerleader, y abuchearon continuamente a esa persona cuyo nombre se parecía, al menos en sílabas, al de Pi-no-cho. Hasta que a un imbécil se le ocurrió pedir más leña para la barbacoa y a otro imbécil se le ocurrió coger a Pinocho, que para entonces ya estaba dormido, y echarlo a las brasas de la barbacoa, que se había quedado sin carbón. Para Gepetto, aquellas chuletas tuvieron un sabor muy familiar..." Y colorín, colorado, ese es el color del partido más votado.
La próxima semana (o cuando sea):
LOS TRES CREDITOS, perdón, LOS TRES CERDITOS
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Hoy estrenamos una nueva sección en Jerezsano.
Como se acercan las vacaciones de Navidad, hemos pensado también en los más pequeños. Vamos a regalarles una serie de cuentos infantiles. La alcaldesa se ha ofrecido a contarlos. Hablamos de...
EL CUENTO DE PILAR
Hoy: Alicia en el país de las maravillas
"Érase una vez que se era una niña muy, muy guapa, que se llamaba Alicia Liddell. Para que os hagáis una idea de lo guapa que era, os diré que era casi, casi tan guapa como yo. No tanto, por supuesto, pero sí muy guapa. Y era muy, muy feliz, aunque no del todo. Por eso un buen día decidió cambiarse el apellido y en lugar de Liddell pasó a llamarse Sánchez para ser mucho más feliz. Así que Alicia Sánchez se fue un día a dar un paseo y llegó a un país llamado Jerez, que eran muy feo y muy triste, pero ella se dedicó a trabajar con mucho esfuerzo y sacrificio personal para convertirlo en un lugar bonito en el que poder vivir en armonía y paz. En su camino se encontró con muchos problemas, pues había personajes malvados que no querían que Alicia cumpliese su cometido, queridos niños y niñas. Había un grifo llamado el grifo Pedro que era un ser monstruoso que se comía a los niños y niñas crudos, y una reina malvada llamada la reina de corazones María José que le cortaba la cabeza a todos los niños y niñas y un gato de Chesire llamado Antonio y un personaje muy triste al que todos llamaban Joaquín. Pero ella se dejó ayudar por unas simpáticas niñas, menos guapas que ella pero muy buenas también, que se llamaban Irene, Ainoa y Loli, que la llevaron hasta un laberinto pero encontraron la salida porque las cuatro eran muy solidarias.
(Qué más pone por aquí... esto no, esto tampoco... ah, sí) Continúo: Alicia se encontró a un conejo llamado Pepe López y lo mandó a la porra. (A ver por dónde enlazo yo ahora...) Bueno, queridos niños y niñas, Alicia y sus amigas consiguieron convertir aquel lugar sucio y oscuro en lo que es hoy: Jerez de las maravillas, un lugar ideal para que los niños y niñas de todo el mundo vivan felices con sus padres y madres y para que paseen a sus perros y perras y vean sus lindos árboles y árbolas.
Otro día os contaré lo del bebedizo que se tomó para ponerse grande y pequeña y lo del sombrerero que conoció en su camino y algunas cosas más, como la divertida reunión tomando el té en el bar Adeli. Bueno, pues que al final todo fue un sueño y Alicia Sánchez vivió para siempre feliz en el Jerez de las maravillas. Ahora me tengo que marchar porque tengo que seguir haciendo el bien con otros niños y niñas y ya llego tarde. Os quiero muchísimo, cielos míos, muac, muac, muac". (A su secretaria: tú, encárgate de que ese niño que no me ha prestado atención en todo el cuento no entre el año que viene en ningún colegio)
La próxima semana, en El Cuento de Pilar:
Pinocho
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